Autopoema del cobarde
Las puertas de la primera persona del plural
son macizas y doradas
pero la aldaba está al rojo vivo
por lo que doy media vuelta
y bajo los escalones hasta tocar el suelo
donde camino despacio para no despertar a Jacob
entonces me tumbo en la tierra
y me hallo sobre mi colchón
y las canciones con las que te pienso me rondan
y te acurrucan contra mi pecho
mientras tu pelo limpio
me hace cosquillas en la cara
pero te levantás huidiza como la vida
que no deja estela para agarrarle
y me quedo como un pétreo mandamiento
pensando que quizá no sea tan mediocre
porque sueño mundos mejores
pero sí un cobarde por no intentarte en el mío
sería sencillo invitarte a dar una vuelta por mi biblioteca
o entregarte este autopoema que escribí
mientras el profesor daba la clase
y vos jugabas con tu trenza.
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