El heladero loco (escena 4)
Los funerales de Róger se realizaron en aquella pequeña capilla que habían explorado algunos días atrás. Asistieron los familiares de Róger, algunos de los vecinos y Óscar. La capilla era verdaderamente pequeña, porque dentro del lugar parecía que había una multitud, aunque no era así. Hubo café y pan. Óscar intentó desvelarse con la madre de Róger, quien se mantenía callada y de vez en cuando se levantaba a mirar el cadáver de su hijo, como si no creyera lo que pasaba. La señora le insistió a Óscar que fuera a dormir, que lo necesitaba descansado para mañana porque debía ayudarle a cargar el ataúd hasta el cementerio. —Bueno — dijo Óscar y caminó hacia la puerta. Allí se detuvo, desanduvo el camino y se puso de pie junto a la madre de Róger. Esta tardó un rato en levantar la mirada, quizá por el cansancio. Tenía ojeras y sus ojos eran vidriosos. —Perdón, creo que fue mi culpa. La madre de Róger sintió un poco de lástima por Óscar. Ella sabía que Róger era su único amigo. —...